miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Que escuchás cuando todo se apaga?

-¿Que escuchás cuando todo se apaga?...

No escuchaba nada, su mente desesperada por la oscuridad repentina se aferraba a la esperanza de que todo se terminaría rápido, seguro era solo una broma, esto no podía ser real.
Pero el tiempo pasaba, empezó a sentir el cuerpo más pesado y casi no podía sostener recta su cabeza, frente a él pasaban miles de imágenes sin sentido que lo mareaban cada vez más. De pronto, con susurros empezaron a dibujarse líneas y puntos, se juntaban y llenaban de vida a los objetos que lo rodeaban, éstos se hablaban entre ellos, se preguntaban como estuvo su día y en lo más interesante de sus charlas una niebla húmeda empezó a formarse, se acumuló en el techo y dejó las manchas más tristes que alguien pueda ver, se sentía hipnotizado, no podía dejar de mirarla y mientras más lo hacía una inmensa pena invadía sus entrañas dejando que unas lágrimas escaparan de sus apretados ojos. El frío de su llanto lo sacó del trance y vió como los objetos que tan animados se contaban sus aventuras ahora yacían a su alrededor.

-Es la niebla, absorbe de a poco los sueños que no vives, hasta que termina por llevarse tu alma.

Su corazón empezó a latir fuertemente al escuchar esas palabras, un sudor frío recorría su frente y trataba de reconocer esa voz, de donde venia, quién era...

-No, no soy lo que temes, soy una segunda oportunidad

miércoles, 2 de febrero de 2011

Llamada de un corazón méndigo a la nostalgia

  Inicio este afanoso y descarado propósito de conectar con las artes cuentistas recordando un momento en la historia de Salta donde el espíritu del barrio de Flores, territorio del Ángel Gris, se poso en el pequeño barrio Don Emilio.
   Allí este melancólico suspiro encontró siete almas donde echar raíces: Adrian, el tango que siempre sonaba aunque se cambiara de radio, tenía el don de conocer todas las canciones; Tomás, el amante empedernido, sus romances correspondidos y los no tanto fueron legendarios y esenciales en muchas andanzas; Beto, el tren que pasa dos veces, aventurero como pocos, cuando la suerte se le negaba él estaba dispuesto a darle otra oportunidad; Diego, el eterno buscador del destino, creía encontrarlo en cada actividad que emprendía; Alfredo, el que se animó a salir con una geminiana, más adelante se explicará la gravedad del caso; Nicolás, no tenía ni un pelo de tonto, es más, no tenía ni un pelo, apasionado del ajedrez y un estratega invencible; Leonardo, el grillo del

viernes, 28 de enero de 2011

La crónica del mago que postergaba su destino

1-12-10: Empezando a terminar, un paso al frente por el camino postergado, dejando atrás máscaras y barcos que quedarán en sombras. Se acerca el fin.

6-12-10: Entre floreros que jamás serán usados los antiguos sonrieron a su paso.

10-12-10: El infierno parece acechar la ciudad y el calor se torna insoportable, es la primera gran batalla pero las ideas valen por dos y a pesar de las angustias y

La ley de la personalidad

   Tiempo atrás y con el afán de demostrar si el tipo de trabajo que realiza una persona o la falta del mismo influye en su personalidad, un grupo de científicos rumanos realizó distintas pruebas que parecían arrojar resultados sorprendentes. Veamos entonces algunos ejemplos:
El sujeto experimental “A” estaba acostumbrado a un trabajo de 8 hs diarias, se lo expuso entonces a un periodo de 5 meses sin actividad laboral. El paciente “A” demostró gran disconformidad ante

Vivencias en bicicleta

   Manuel por fin se compró una bicicleta, era roja y estaba muy entusiasmado por salir con sus amigos para estrenarla. Ese viernes por la noche arregló con Sebastián y Jesús para salir a La Caldera, el punto de encuentro iba a ser la plaza del barrio a las 08:00 de la mañana. Decidieron qué almorzarían y se fueron a dormir temprano. A la hora acordada se reunieron los tres para emprendier viaje, llegaron hasta Vaqueros rápido, sin problemas, pero Jesús que tenía un poco más de experiencia sabía que los esperaba una subida muy empinada y dura para las piernas. Se plantearon su primer desafío, no pararían hasta completar la subida, no se bajarían de sus bicicletas por nada. Los tres sintieron que completar ese exigente tramo les tomó media mañana por lo larga y agotadora que fue, pero lograron su objetivo.
Llegaron hasta La Caldera tras recorrer una ruta llena de curvas y autos, estaban contentos por haber completado el trayecto, entraron al pueblo para buscar un lugar donde descansar pero después de dar muchas vueltas sin encontrar algo que los convenciera decidieron ir más lejos. Sacaron fuerzas de sus ganas de aventura y retomaron la ruta que llegaba hasta un dique, en mitad de camino encontraron un desvío que bajaba hasta el río pero se veía inundado, no parecía nada firme, entonces Sebastián tomo la posta decidiendo investigar el camino. A los gritos de -¡Calamares, calamares!- empezó a

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